Fiebre infantil: qué hacer, qué evitar y cuando debemos preocuparnos

Fiebre

“Tiene 39 ºC. ¿Es mucha fiebre?”

Es probablemente una de las primeras preguntas que nos hacemos cuando nuestro hijo tiene fiebre.

Y es completamente normal que el termómetro nos preocupe.

Pero hay algo importante que debemos saber desde el principio:

la fiebre es un síntoma, no una enfermedad.

Es una respuesta del organismo frente a una infección y no siempre es necesario intentar eliminarla por completo. Lo importante es valorar cómo se encuentra el niño, cuál puede ser la causa y si aparecen signos que indiquen que necesita valoración médica.

🌡️ ¿A partir de qué temperatura hablamos de fiebre?

En general, se considera fiebre una temperatura corporal superior a 38 ºC, aunque la interpretación depende también de cómo se haya realizado la medición.

Por eso, además de mirar el número, es importante saber dónde y cómo hemos tomado la temperatura.

Y una cosa fundamental:

tener más temperatura no significa necesariamente tener una enfermedad más grave.

La temperatura es un dato más. Hay que valorar al niño en su conjunto.

🚨 ¿39 ºC significa que algo grave está pasando?

No necesariamente.

Un niño puede tener 39 ºC y encontrarse relativamente bien, mientras que otro con una temperatura menor puede presentar un estado general mucho más preocupante.

Por eso, cuando tu hijo tiene fiebre, fíjate también en:

  • 👀 Su estado general.
  • 🫁 Cómo respira.
  • 💧 Si bebe y mantiene una hidratación adecuada.
  • 🚽 Si orina.
  • 🧠 Si está reactivo y responde con normalidad.
  • 🤒 Qué otros síntomas presenta.
  • 📈 Cómo evoluciona con el paso de las horas.

El termómetro es una herramienta, pero no sustituye a la valoración del niño.

💊 ¿Hay que dar un antitérmico siempre?

No necesariamente.

La Asociación Española de Pediatría recomienda tratar al niño febril principalmente cuando la fiebre se acompaña de malestar.

El objetivo no es conseguir que la temperatura vuelva obligatoriamente a la normalidad, sino que el niño se encuentre mejor.

Si utilizas un antitérmico, debe administrarse siguiendo las indicaciones adecuadas para la edad y el peso del niño.

Y algo importante: no debemos improvisar las dosis ni utilizar varios medicamentos para la fiebre sin una pauta adecuada.

La AEP tampoco recomienda alternar de forma habitual paracetamol e ibuprofeno, ya que no ha demostrado ser más eficaz y puede aumentar el riesgo de errores en la administración.

🧠 ¿39 ºC puede provocar una convulsión febril?

Esta es una de las preguntas que más miedo genera a las familias.

Y aquí quiero desmontar una idea:

una convulsión febril no ocurre simplemente porque el termómetro llegue a 39 ºC.

Las convulsiones febriles aparecen asociadas a la fiebre y pueden producirse incluso cuando la temperatura está comenzando a subir. Por eso, no existe una cifra concreta del termómetro que nos permita predecir que un niño va a convulsionar.

Además, administrar un antitérmico de forma precoz para intentar prevenir una convulsión febril no evita que esta pueda producirse.

¿Y si mi hijo tiene una convulsión?

Lo primero es mantener la calma y evitar que se haga daño.

Durante una convulsión:

  • Colócalo de lado en un lugar seguro.
  • Retira objetos cercanos con los que pueda golpearse.
  • No intentes sujetar sus movimientos.
  • No introduzcas nada en su boca.
  • Controla cuánto tiempo dura.
  • Si es la primera convulsión, dura más de 5 minutos o existe cualquier circunstancia que te preocupe, solicita ayuda urgente llamando al 112.

🛌 ¿Y si tiene fiebre pero está jugando?

Este es precisamente uno de los ejemplos que nos recuerdan por qué no debemos mirar únicamente el termómetro.

Si un niño tiene fiebre pero está reactivo, bebe, juega y mantiene un comportamiento relativamente habitual, la situación no se valora igual que si está muy decaído, tiene dificultad respiratoria u otros signos de alarma.

No significa que podamos ignorar la fiebre.

Significa que debemos valorar al niño en su conjunto.

🚑 ¿Cuándo debemos consultar?

No hay que esperar necesariamente a que la temperatura alcance una cifra determinada para pedir ayuda.

Es importante consultar si el niño presenta signos como:

  • dificultad para respirar;
  • alteración importante del estado de conciencia;
  • convulsión;
  • rigidez de cuello;
  • manchas en la piel que preocupan y no desaparecen al presionarlas;
  • signos de deshidratación;
  • un empeoramiento importante del estado general;
  • o cualquier situación en la que el comportamiento del niño te resulte preocupante.

Y hay una consideración especialmente importante: los bebés pequeños, especialmente los menores de 3 meses con fiebre, requieren valoración médica.

💙 Qué quiero que recuerdes

Cuando tu hijo tenga fiebre, intenta no quedarte únicamente con el número que aparece en el termómetro.

Pregúntate:

¿Cómo está mi hijo?

¿Está reactivo?
¿Respira bien?
¿Bebe?
¿Orina?
¿Tiene otros síntomas?
¿Está empeorando?

Porque la fiebre merece nuestra atención, pero el niño es quien nos da la información más importante.

🌡️ Mira al niño, no solo al termómetro.

Y ante cualquier duda sobre el estado de salud de tu hijo, consulta con su pediatra o con un profesional sanitario.

Nati Madrid
Enfermera escolar 🩺🏫

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